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Importe del acuerdo: 490 000 $
Fracturas
Accidentes de peatones
Armando, cliente de Dean Brett (jubilado), abogado del bufete Brett McCandlis Brown & Conner, era un corredor de élite de la categoría «Master» que entrenaba entre 5 y 20 millas al día, 6 días a la semana, con una media de 75 millas semanales. Corrió la Maratón de Boston en 3:03.
Armando comenzó unas vacaciones de tres semanas de su trabajo como montador de maquinaria. Tenía pensado acampar en las islas San Juan, salir a correr cada mañana, hacer kayak al mediodía y volver a correr por la tarde, como preparación para la próxima temporada de carreras. Condujo hasta la terminal de transbordadores de Anacortes y comenzó una carrera de cinco millas hasta Anacortes y de vuelta para matar el tiempo mientras esperaba el transbordador.
Al parecer, Todd Zentner, de 17 años, se quedó dormido al volante y la rueda delantera derecha del vehículo se salió del carril, cruzó el carril para ciclistas y corredores y se metió en el arcén de grava. Chocó de lleno contra Armando.
Armando sufrió lesiones ortopédicas y craneales graves, entre las que se incluyen fracturas de tibia y peroné, lesiones de ligamentos, lesiones en el tobillo y el pie, distensión traumática de los músculos de la espalda y lesiones craneales posconmocionales, como depresión situacional, trastornos de la memoria, alteraciones olfativas, dolores de cabeza y síntomas de estrés postraumático.
El valor y la actitud de Armando, forjados gracias al atletismo de fondo, le fueron de gran ayuda en su arduo proceso de recuperación, y además impresionaron tanto a los representantes de la aseguradora que estos apenas tuvieron dudas sobre la gravedad real de las lesiones ortopédicas y las causadas por la conmoción cerebral.
Aunque al principio Armando no pudo volver a competir, durante su recuperación ocupó el cargo de presidente del Greater Bellingham Running Club y también se ofreció como voluntario para entrenar a corredores noveles que participaban en eventos benéficos, como forma de seguir vinculado al mundo del atletismo, poner en práctica sus habilidades organizativas y evitar la depresión provocada por el alejamiento de su actividad principal.
En definitiva, su carácter y su tenacidad permitieron a Armando retomar su carrera en el mundo del maratón, aunque probablemente nunca vuelva a competir al más alto nivel en la categoría Masters.
La reclamación se resolvió por el importe máximo de la póliza, que ascendía a 490 000 dólares.